Cartagena más allá de la Ciudad Amurallada
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La mayoría de los turistas visitan Cartagena y se quedan solo dentro de las murallas. Es un error. La ciudad tiene capas que pocos conocen y que la hacen aún más especial.
Getsemaní es el barrio que cambió Cartagena. Sus calles están llenas de arte urbano, música en vivo y restaurantes auténticos donde los cartageneros de verdad van a comer. Una noche ahí vale más que tres en un bar del centro histórico.
Las Islas del Rosario son el complemento perfecto. A 45 minutos en lancha, encontrarás arrecifes de coral, aguas cristalinas y la tranquilidad que el centro no tiene. Reserva con anticipación, especialmente en temporada alta.
La gastronomía es otra historia. El arroz con coco, el cazuela de mariscos y el patacón con hogao son platos que definen la ciudad. Busca las plazas del centro histórico al atardecer — ahí encontrarás los mejores vendedores ambulantes.
Y si puedes, quédate a ver el amanecer desde las murallas. Es un momento que pocos viajeros aprovechan y que vale absolutamente la pena.